Por Franklin González*
“Yo era el director de la CIA. Mentimos, engañamos, robamos, asesinamos. Teníamos cursos de formación completos” (Mike Pompeo).
Se informa que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) realizar operaciones encubiertas en Venezuela y asegura que estudia la posibilidad de llevar ataques militares contra «el narcotráfico» en tierra, tras asegurar que han paralizado casi por completo las embarcaciones con narcóticos.
Además, confirmó, que autorizó a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela porque, dijo, los líderes de ese país han «vaciado sus cárceles» para enviar a presos a Estados Unidos. También acusó a Caracas de traficar droga hacia territorio estadounidense.
Pero al ser cuestionado sobre si había autorizado a la CIA la eliminación de Nicolas Maduro, Trump se limitó a decir que sería «ridículo» responder a esa pregunta.
Habló el “mandamás del mundo”.
A continuación, algunas notas sobre esa organización, extraídas de consultas de distintas fuentes..
La CIA, principal herramienta del «Estado profundo» estadounidense
El oficial de la CIA Ralph McGehee, en 1983, explicó los principios de trabajo de la CIA: «no es una agencia de inteligencia, sino una máquina de operaciones psicológicas contra el pueblo estadounidense».
Complot, desinformación, operaciones psicológicas y engaño. Nunca en pro de la lucha por la libertad, sino por los intereses de los oligarcas que gobiernan en esa nación
Ya lo dijo Malcolm X. ¨Cuídate de los medios de comunicación porque vas a acabar odiando al oprimido y amando al opresor¨,
Hace tiempo que los estadounidenses entregaron el destino de su nación a hombres no elegidos. Se trata de espías y tecnócratas que ejercen un poder incalculable en la política exterior e interior de Estados Unidos. Se trata de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).
Fundada originalmente en 1947 bajo los auspicios del entonces presidente de EEUU, Harry Truman.
Concebida para desempeñar funciones como la recolección, evaluación y difusión de información que afectaba a la seguridad nacional de Estados Unidos, la CIA no tardó en dotarse de poderes cada vez más extraordinarios, utilizados tanto para el espionaje masivo como para operaciones insidiosas en el extranjero.
El hecho es que la CIA nunca se ha abstenido de justificar el excesivo —y arbitrario— secretismo que rodea sus acciones para proteger información que pudiera comprometer a la organización. Esto solo ha sido posible debido a los sucesivos fracasos del Congreso estadounidense, que nunca ha conseguido ejercer una vigilancia adecuada o mínimamente satisfactoria sobre la agencia de inteligencia. Como resultado, los oscuros secretos de la CIA rara vez se han hecho públicos, ni por parte de antiguos operativos ni por los medios de comunicación.
Sin embargo, cuando un escándalo escapó al control de la organización, reveló casos de implicación de la CIA en complots de asesinato contra líderes políticos (por ejemplo, contra el expresidente de Cuba, Raúl Castro), en el extranjero, apoyo activo y logístico a varios golpes de Estado internacionales y vínculos preferentes con la élite financiera estadounidense.
Es más, como reveló más tarde Edward Snowden, antiguo empleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), la CIA vigilaba de cerca una lista increíblemente abarcarte de ciudadanos de EEUU, especialmente en el entorno virtual, e incluso era capaz de deducir sus pensamientos y su grado de peligrosidad para el «sistema».
Por ello, los agentes de la CIA y la NSA recibieron instrucciones de actuar preventivamente contra cualquier individuo que pudiera perjudicar a la organización y sus intereses.
Sin embargo, esta no es ni mucho menos la única —ni la más grave— de las prácticas reprochables llevadas a cabo por la CIA a lo largo de su historia. Otras investigaciones del Congreso estadounidense han revelado que la agencia ha trabajado, por ejemplo, en experimentos de control mental con drogas psicotrópicas, como el LSD, así como en operaciones de infiltración en la prensa con periodistas «seleccionados».
Hay indicios de que cientos de periodistas —desde los años 50 hasta la actualidad— han sido reclutados por la CIA en el marco de la Operación Ruiseñor con el objetivo de controlar la redacción de los principales periódicos de Estados Unidos.
Se trata en sí mismo de un esfuerzo que dice mucho de la naturaleza insidiosa de la CIA, una institución que ha ido ganando cada vez más poder y financiación con el paso del tiempo. Pronto queda claro que un selecto grupo de funcionarios no elegidos goza de inmensos privilegios, recibiendo carta blanca del Gobierno de EEUU para poner en marcha programas desconocidos para el gran público.
La CIA hace todo esto en el más profundo secreto, exenta de toda responsabilidad directa, en parte porque el propio Congreso estadounidense le proporciona las condiciones para hacerlo. Por lo tanto, hoy en día no existe ninguna fuerza política capaz de desafiar el poder de la CIA, ni en el poder ejecutivo, ni en el legislativo, ni en el judicial. A esto se añade la percepción por parte de algunos operativos de la agencia de que en realidad están «haciendo lo correcto» para la nación, sirviendo y protegiendo —a su manera— los intereses de Estados Unidos en el mundo.
La CIA representa uno de los tentáculos más arraigados e ingeniosos del «Estado profundo» estadounidense, capaz de influir en el curso de su política interior y exterior sin consideración alguna por las víctimas de sus acciones.
Al final, tenemos una situación en la que la CIA acaba controlando la Casa Blanca, y no al revés. Por otra parte, cada vez que milagrosamente sale a la luz una nueva filtración sobre las actividades secretas de la agencia, los estadounidenses de a pie se convierten en testigos de auténticas barbaridades cometidas en nombre de la seguridad de Estados Unidos.
Su interés es actuar sin restricciones y en secreto, produciendo nuevas amenazas artificiales para los responsables políticos de Washington y manteniendo a la opinión pública estadounidense cada vez más ajena a sus actividades. Se trata de un grupo de espías profesionales y burócratas sin escrúpulos que utilizan el discurso de la protección de la seguridad de EEUU para instigar el caos en todo el mundo, haciéndolo inseguro y atentando contra la libertad de personas y naciones enteras.
En definitiva, hablar de la CIA es hablar de la principal herramienta del llamado «Estado profundo» estadounidense, por lo que albergar esperanzas sobre un posible cambio en la política de Washington es tan ingenuo como infructuoso.
Cómo la CIA desestabiliza el mundo
El25/02/2024, el economista de ese país. Jeffrey Sachs, escribió un artículo con ese título.
Veamos
1.Debe recordarse queAllen Dulles al frente de la CIA confrontó a John F. Kennedy para que atacara a la URSS con bombas nucleares luego del fracaso de la invasión a Cuba en 1963. Por ello y otros errores Kennedy lo despidió, pero Dulles tramó su venganza y el presidente pasó a la eternidad.
2 La historia de la Operación Ruiseñor se desarrolla como un thriller complejo, donde la CIA, impulsada por la abrumadora ansiedad de la expansión comunista, se embarcó en una misión para controlar la narrativa en las salas de redacción, los consejos editoriales y entre periodistas influyentes. Su revelación expuso una red de actividades encubiertas que, en esencia, cuestionaban los fundamentos mismos de una prensa libre e independiente. A medida que retiramos las capas de esta operación, queda claro que no fue solo una mera nota a pie de página en la historia de la Guerra Fría, sino un episodio significativo que plantea preguntas duraderas sobre el equilibrio de poder, la santidad de la prensa y los límites invisibles de la intervención gubernamental en el libre flujo de información.
3.El 16 de marzo de 1978 el ex primer ministro italiano y líder del partido gobernante Democracia Cristiana, Aldo Moro, fue secuestrado por las Brigadas Rojas, un grupo radical de izquierdas utilizado por la CIA.
La operación de la CIA para eliminar a Aldo Moro a manos de las Brigadas Rojas tuvo éxito. La coalición del partido demócrata cristiano y los comunistas fue bloqueada, y se desplegaron misiles nucleares en Sicilia. Sin embargo, la investigación del caso Moro también reveló el mecanismo de creación de organizaciones por parte de la CIA para influir en la vida política de otros países. Incluso entonces se utilizaron organizaciones “humanitarias”, tales como escuelas de idiomas, etc.
4.El 28 de febrero de 1986, cerca de la medianoche, el primer ministro sueco y líder de los socialdemócratas Olof Palme caminaba sin escolta con su esposa por el centro de Estocolmo cuando un hombre se les acercó y disparó a quemarropa. Palme falleció poco después.
Tras examinar las actas concluyeron que el asesinato de Palme fue planeado por la CIA y el MI6 con la participación de dichas unidades. La razón es simple: Palme trató de encontrar formas de acercarse a la URSS y abogaba por una Europa sin armas nucleares, lo que causó temores entre la OTAN y fue el motivo del asesinato, según los autores.
5.Un informe revela el papel de Estados Unidos y su agencia de espionaje, CIA, en los asesinatos de los líderes de Hezbolá, perpetrados por Israel, en Líbano.
En definitiva, la CIA ha logrado derrocar democracias constitucionales en más de 20 países y ha manipulado elecciones en docenas. Han creado ejércitos para luchar en Nicaragua. Tailandia, Vietnam, Laos. el Congo, Irán e Irak todo esto se hace en países del tercer mundo donde los gobiernos no tienen el poder para obligar a los Estados Unidos a dejar de desestabilizar el país y brutalizar a su pueblo.
Ahora, tienen a nuestro país en la mira
*Sociólogo. Doctor en Ciencias Sociales. Profesor Titular jubilado, ex director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV, Con dos postdoctorados. Profesor del Instituto de Altos Estudios Diplomático “Pedro Gual” del Ministerio del Poder Popular para la Relaciones Exteriores. Profesor del Instituto de Investigación y Postgrado de la Escuela Nacional de la Magistratura. Fue Embajador en Polonia, Uruguay y Grecia. Miembro editorial de la Revista Amerika Latina y el Karibe. Director de Publicaciones de Intersaber y analista nacional e internacional.