Por: Félix M. Roque Rivero.
Si, claro que le robamos algo a Trump:
La poesía de Whitman y sus hojas de hierbas, porque tú detestas la poesía y la cultura.
Tomamos de Gerónimo su grito indígena rebelde y libertario.
Del Bambino Babe Ruth tomamos su fuerza jonronera para caerte a batazos limpios, llenos de la alegría noble del fanático.
Nos iluminó el gesto bravío de Muhammad Ali cuando se negó a ir a matar inocentes en Vietnam y lanzó su medalla olímpica al río Delaware.
Te robamos la dramaturgia de Artur Miller y la belleza algo ingenua de Marilyn Monroe.
Le pedimos a Noam Chomsky su palabra y sus conceptos para desenmascarar tus farsas.
Nos apropiamos de las letras profundas de Bob Dilan para cantarlas y no dejarte dormir en paz.
Un poco de la narrativa de Faulkner y de Hemingway y así supimos por quien doblan las campanas.
Tomamos de los viajes espaciales, la majestuosidad del Universo y la luminosidad galáctica.
De la física, la medicina, matemática y química tomamos lo justo para la salud y el conocimiento de nuestro pueblo.
De tus tierras no hemos tomado ni un acre, aunque quisiéramos restarte la parte que le robaste a México para devolvérsela a los aztecas, toltecas y mayas, sus legítimos dueños.
Tomamos todo eso y un poco más, Trump y sabes porqué, porque tú no eres digno de hablar a nombre del noble y sufrido pueblo estadounidense.