Por Félix M. Roque Rivero
El gobierno de los EEUU dirigido por el empresario presidente Donald Trump, ha cometido una nueva torpeza, solo explicable desde sus ansias imperiales: ordenaron que el destructor Jason Dunham, matrícula DDG-109 de la Armada de USA, equipado con armas sofisticadas, marines fuertemente armados, con misiles, abordara de manera violenta, amenazante y asimétrica a un modesto barco atunero, ocupado por 11 pescadores, en aguas marítimas territoriales venezolanas. Esta acción se suma al asesinato de 11 pescadores venezolanos que iban abordo de un peñero, todo con el argumento que estaban “cargados de droga”. Los EEUU están tratando de inventar un enemigo, un falso positivo para montar una operación e invadir a Venezuela. Por ahora juegan a la provocación , al cálculo. Desarrollan una estratagema basada en el engaño.
Al estudiar el libro “El arte de la guerra” de Sun Zi (Casa Editora Hua Yi. Edición Bilingüe. Pekín, 2015), en particular el capítulo titulado “El Cálculo”, se comprende el juego de los gringos. La guerra, afirma Sun Zi, es un asunto de vital importancia para el Estado. Ella está relacionada con la vida y la muerte del ejército y del pueblo. Por eso se le debe investigar y estudiar concienzuda y minuciosamente.
Para explorar y calcular la probabilidad del triunfo y del fracaso de la guerra, es preciso analizar los cinco aspectos entre el enemigo y nosotros. Esos cinco aspectos son: En primer lugar la política, la moral y la ética; en segundo lugar, el tiempo y la hora; en tercer lugar, las ventajas de la configuración del terreno; en cuarto lugar, los generales y la jefatura militar-popular-policial y en quinto lugar, el sistema legal.
A los venezolanos nos respalda la política que adelantamos, dirigida por un gobierno legítimo surgido de elecciones democráticas y libres. Nos orienta y alecciona el basamento moral y ético de ser herederos de nuestros ancestros indígenas y de los padres libertadores encabezados por Simón Bolívar. Tenemos el tiempo y la hora de sabernos libres, independientes y soberanos. Conocemos palmo a palmo la totalidad del terreno y la geografía de esta hermosa patria llamada Venezuela, donde abundan las montañas, los llanos y sabanas, los ríos y caños y contamos con un pueblo valeroso, pacifico y guerrero, rico en sabidurías y con la voluntad suprema de tener los cojones bien puestos, como solía decir el Comandante Hugo Chávez. Cuenta el Ejército venezolano con una jefatura militar y con una Milicia Bolivariana, conducida por Generales patriotas, inspirados en los más elevados valores y principios libertarios, donde todo militar, desde un distinguido se comporta como un líder, un comandante, un jefe militar, siempre pendiente de la tropa, del ser humano. Cuentan las y los venezolanos con una estructura legal fundamentada en los postulados constitucionales contenidos en la Carta Magna de 1999 aprobada por el pueblo en referéndum y con leyes inexorables como la Ley Orgánica Plan de la Patria para las 7 Transformaciones, que son el escudo legal protector a lo interno y externo, de la verdad que acompaña a Venezuela ante cualquier operación calculada de invasión y de agresión imperial. Eso lo saben los países amigos de Venezuela que le han manifestado su total respaldo.
Las embestidas hegemónicas de USA, no las sobrestimamos, tampoco las subestimamos y menos las desestimamos. Las tomamos muy en serio. De allí que aplicamos el principio antiguo pero vigente que dice que si quieres la paz, prepárate para la guerra, tal como lo hizo el victorioso pueblo vietnamita conducido por el presidente Ho Chi Minh. Ante el cálculo maquiavélico del enemigo, hemos de emplear la astucia como el principio básico. Para ello, enseña Sun Zi, conviene fingir ser incapaces; aparentar no tener ofensiva aún teniéndola; fingir no tener defensa si queremos atacar al enemigo; amagar desde lejos; emplear los medios diplomáticos; aprovechar el desorden y la mediocridad del enemigo; ante las fuerzas poderosas y bien apertrechadas del enemigo, evadir temporalmente el ímpetu de ellas; cuando el enemigo se pone bravo y altanero, procuremos hostigarle, torcer y aplastar su arrogancia por cualquier medio; si el enemigo se muestra engreído y vanidoso, démosle lecciones de humildad y templanza. Enseñemos al enemigo que somos mejores en el cálculo que ellos. Las planificaciones y los cálculos han de ser repetidos y minuciosos, siempre buscando condiciones favorables para el logro de la victoria.
La orden de alistarse fue escuchada por más de ocho millones de venezolanas y venezolanos. Pasar de las victorias electorales al desarrollo de la lucha armada popular y prolongada, es la nueva etapa que asume la revolución bolivariana ante “el cálculo imperial”. Cientos de miles de cuarteles se han convertido en centros de operaciones y prácticas del pueblo en demostración de la perfecta fusión popular-militar-policial-comunal. Es el cálculo de los patriotas como respuesta a la agresión torpe, irresponsable e ilegal del “Estado Profundo” imperial de los EEUU.
Todas estas acciones las ha orientado el gobierno bolivariano y el pueblo, bajo la premisa de que la patria es de todos y será para todos y que no dejaremos que nos la roben, con todas las inmensas riquezas que posee y que es propiedad del pueblo venezolano. También porque nos importa la felicidad y la paz de todos y, eso, es parte de la responsabilidad suprema de un gobierno que se sabe conductor de la seguridad de todos, los que lo eligieron, de los que le adversan , incluso de los que han declarado estar dispuestos a entregarla. El cálculo es uno y la meta también: ¡La Paz!