Por Félix M. Roque Rivero
Simón Bolívar, no sólo ganó batallas con su espada redentora, también en el campo diplomático, El Libertador demostró su talento en el manejo de las relaciones internacionales. Prefería las soluciones encaminadas al logro de la paz, aunque jamás le temió a la confrontación militar siempre que ello fuese para defender a su patria.
En Bolívar siempre estuvo presente la idea de una América unida, confederada. La idea de la emancipación y de la confederación iban a la par. Para El Libertador no era suficiente la emancipación. Asegurar la independencia era apenas un paso en su sueño magnífico de alcanzar “la anfictionía americana que agrupará a todos los pueblos recién nacidos a la Libertad, reunidos en un todo, en un continente de naciones”. (Rojas, Armando. Bolívar Diplomático. Serie Bicentenario. Cuadernos Lagoven. Caracas, octubre, 1983).
Estas ideas las había iniciado el joven Simón Bolívar en 1810, cuando la Junta Suprema de Caracas lo nombre Jefe de la primera Misión Diplomática que la Venezuela independientemente acredita ante el Gobierno de Su Majestad Británica. Bolívar llega a Londres como “portavoz de la América toda”. De allí que la prensa europea calificó al futuro Libertador como “el primer Embajador de América”. La audacia de aquel joven ya despuntaba hacia la fama y grandeza que su destino le depararía. En declaraciones que da al periódico “La Estampa”, llama a todos los pueblos de América “para que se unan en confederación”.
Ante la arremetida imperial de Los EE.UU contra La República Bolivariana de Venezuela, importa y mucho, retomar el ideal bolivariano en el desarrollo de la diplomacia de paz que lideriza el presidente Nicolás Maduro Moros. Otros líderes han tenido muy claro esto. Uno de ellos lo es el Comandante Fidel Castro Ruz, cuando afirmó: “Hoy estamos frente a un adversario poderoso en todo, menos en ética e ideas, sin mensaje ni respuesta a los graves problemas políticos, económicos y sociales que agobian al mundo actual. Nunca hubo tanta confusión, descontento e inseguridad en la esfera internacional. Al borde de una profunda crisis política y económica, el imperialismo no puede escapar de su propia sombra. Está condenado a saquear cada vez más al mundo y a promover el descontento y la rebelión universales, incluidos sus propios aliados”. (Castro, Fidel. América Latina y el Caribe podrán ser devorados, pero no digeridos por el decadente imperialismo estadounidense. Latinoamericanismo vs. Imperialismo. Editorial Ocean Sur. México, 2009). En las palabras de Fidel están presentes las ideas bolivarianas, fundamentalmente el llamado a lucha continental contra los planes y políticas expansionistas de los EE.UU hacia América Latina y el Caribe. De allí que líder cubano afirmara, de manera convincente “que nada ni nadie podrá impedir el futuro luminoso de los pueblos de América Latina y el Caribe”. (Castro, Fidel. Discurso pronunciado el 3 de febrero de 2006, en ocasión de la entrega a Hugo Chávez por parte de La UNESCO del Premio Internacional “José Martí”. Ocean Sur. Op. Cit).
Los esfuerzos diplomáticos del padre Bolívar tuvieron su momento cumbre en la Convocatoria al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1825. Estudioso profundo de la política internacional, de su importancia geopolítica y geoestratégica, Bolívar desplegó todo su genialidad y prestigio en esta Magna Asamblea de la que, según él, dependía en mucho el destina de las jóvenes naciones que habían nacido de su espada victoriosa. El Congreso se instaló el 22 de junio de 1826, asistiendo al mismo, los representantes de los Gobiernos de Colombia, Perú, Centroamérica, México y sendos observadores de Gran Bretaña y Holanda. Estuvo reunido hasta el 15 de julio de ese mismo año, día en que se firmó “El Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre las Repúblicas de Colombia, Centroamérica, Perú y los Estados Mexicanos”. Coinciden los estudiosos del Derecho Internacional que ha sido este el pacto más importante jamás suscrito entre Estados Americanos, aunque en la práctica jamás funcionó ya que sólo fue ratificado por el Gobierno de Colombia. Sin embargo, en estos tiempos convulsos y de incertidumbres, las ideas diplomáticas de Bolívar mantienen su vigencia, su clarividente pensamiento, se extiende y vigoriza con el paso de los años. La necesidad de la unión de los pueblos latinoamericanos y caribeños se impone por encima de los intereses mezquinos y de la estrechez de miras y la mediocridad de gobiernos serviles al imperialismo. El Tratado firmado en Panamá bien puede servir de fuente de inspiración en estos tiempos, en que el papel hegemónico de los EE.UU intenta revivir la vieja tesis del monroísmo que por años consideró a La América Latina y el Caribe como su patio trasero. Cuando vemos al Canciller Ivan Gil y al Embajador Samuel Moncada batallando en Las Naciones Unidas en defensa de la soberanía de Venezuela, sin duda que ellos actúan motivados por el ideal bolivariano, llamando a la unión en defensa de La Patria Grande de la que nos habló con desesperación y templanza el Libertador Simón Bolívar. Ante las amenazas de invasión de Los EE.UU a Venezuela, toca retomar las ideas diplomáticas del caraqueño inmortal. Ante la diplomacia del engaño, de la farsa y la mentira imperial, el sueño libertario de una América unida, se impone como el muro protector de los pueblos ubicados al Sur del Continente Americano, territorio declarado por el Tratado de Tlatelolco como desmilitarizado y zona de paz. La unidad de América ha de ser la meta fundamental, si se quiere vivir con dignidad y soberanía ante la jaquetona intolerancia de un imperio decadente pero poderoso.