Por Félix Roque Rivero
La residencia oficial de los presidentes estadounidenses se ha convertido en la mansión de los grandes negocios más oscuros del planeta. Desde allí, el gran CEO Donald Trump despacha a sus anchas. Pingües ganancias está obteniendo este empresario que juega a ser presidente, pese a la fuerte oposición que cada día crece en las calles de los EEUU. La visión que tal vez tuvieron los llamados padres fundadores de constituir una gran nación, ha derivado bajo la conducción del catire Trump en un tinglado mafioso de negociados que solo sirve para engordar las finanzas de unos pocos, en detrimento de la inmensa mayoría del pueblo estadounidense. El trumpismo ha impuesto su doctrina y, ha convertido a la casa de Washington en un mercado donde impera la ley de la oferta y la demanda, regida por los principios mercantiles imperiales.
El CEO que gobierna desde esa casa no tan blanca, ha reducido “el interés nacional” en la consigna “The America Firts”. Sobre ese slogan se apertrecha la llamada política de seguridad nacional con actores fundamentalistas que han creado una férrea red de espionaje con un fuerte componente militar que tiene en el FBI y en la CIA los centros desde donde se rueda una película de terror. Esa política de seguridad nacional inició su proyección desde la posguerra con la Doctrina de Eisenhower a la cual le dio continuidad Kennedy para luego renacer con el realismo político de Nixon y de su Secretario Kissinger con su macabra frase “Ser amigo de los EEUU es peligroso; ser enemigo de los EEUU es letal”. (Castro Espín, Alejandro. Imperio del Terror. EEUU, el precio del poder. El perro y la rana. Caracas, 2009).
Desde la House White&Corporation se ordenó invadir Venezuela, bombardear Caracas y secuestrar al presidente Nicolás Maduro para juzgarlo junto a su esposa en un tribunal con jurisdicción imperial. Amenaza con apoderarse de Cuba y de Groenlandia. Desde allí se decidió junto con Israel atacar a Irán y, así, convirtieron en objetivo militar una escuela donde murieron asesinadas 170 niñas. Ante el alza en los precios del barril de petróleo como consecuencia de esa guerra estúpida, el CEO ordenó levantar temporalmente las sanciones económicas a Rusia y junto a Europa, verter en el mercado unos 500 millones de barriles de crudo mientras las grandes empresas transnacionales de USA realizan sus mayores ganancias. El CEO amenaza con atacar y tomar el Estrecho de Ormuz para que sus barcos con la panza repleta de petróleo transiten por esos mares. Irán les ha resultado un hueso duro de quebrar. Han resistido un infierno de bombas y todo indica que la palabra rendición no existe en el alfabeto persa.
Donald Trump llego por segunda vez a la Casa Blanca, revolucionando el discurso político, con la mirada puesta en los negocios. Ha seguido al pie de la letra la recomendación de su asesor Bannon y de los think tanks libertarios y neoconservadores resumida en la frase flood the zone with shit (inundar la zona de mierda). Es esta la estrategia conque Trump pretende abrumar a la humanidad. Una táctica confusionista para dominar a la colectividad. Según el analista Oliver Jutel, Trump logró “catapultar al discurso nacional americano una mezcla de paleoconservadurismo y nacionalismo blanco. Él no respetó a la verdad, en la arena política es uno de los efectos del trumpismo discursivo dentro de la denominada era de la imitación iliberal”. (Fernández Camargo, Laura. Trumpismo Discursivo. Editorial Verbum. España, 2024).
El mundo está a las puertas de una gran confrontación bélica que bien puede representar la destrucción de la existencia humana y de todo vestigio de vida. La gran empresa cuya sede principal está en Washington parece importarle muy poco o nada eso. Mientras, revisan el balance financiero poniendo énfasis en el estado de ganancias y pérdidas. Hacen sus ajustes contables y continúan llenando sus bolsillos, no obstante la inmensa deuda de unos 40 billones de dólares que el pueblo estadounidense carga sobre sus hombros.
Como afirma Alejandro Castro Espín, todos los imperios que han existido en la historia de la humanidad, fenecieron producto de sus propias contradicciones, excesos y vicios: este no será la excepción. Más temprano que tarde se impondrán la razón y la justicia. The House White&Corporation correrá la suerte de los castillos de arena ante la fuerza indetenible de los pueblos nobles amantes de la justicia y de la paz.