Por Richard Delgado
En un nuevo escenario, anunciado por demás, se inician los viles ataques de EEUU e Israel contra la República Islámica de Irán, la cual hacía semanas se encontraba bajo el asedio militar del imperialismo Yankee. Por semanas las autoridades del gobierno iraní exigieron a EEUU retirar la amenaza militar presente en el Golfo de Omán, cuyo principal objetivo ha sido la desestabilización de la nación persa. Ante estas amenazas, sus autoridades informaron que de continuar las intenciones militares no les quedaría otra opción que repeler cualquier violación a la soberanía iraní. Pero pasó lo que se esperaba. EEUU e Israel iniciaron el bombardeo.
Varias decenas de niñas murieron en un colegio de Teherán, en el reciente bombardeo perpetrado por el eje del imperialismo Yankee sionista contra Irán. Estos ataques activaron las alarmas de la paz mundial, obligando de manera inmediata a que el ejército iraní respondiera el ataque en pleno ejercicio de su derecho a defender su territorio.¿Qué hay detrás de esta arremetida imperial? No seamos ingenuos. Estamos hablando de dos superpotencias guerreristas: EEUU e Israel. Ambos se han propuesto adueñarse del planeta para plantearse, sí, cual serie de ficción, un nuevo orden civilizatorio.
Esta no es una guerra por la energía solamente. Esta cara del conflicto es tan solo la justificación para avanzar en el posicionamiento geopolítico de las fuerzas militares de ambos países para situar en el contexto mundial, el desarrollo de una invasión a gran escala.
Ustedes dirán que me he vuelto paranoico. Pero no, las acciones imperiales hablan por sí sola. El gobierno estadounidense debe lograr su objetivo como imperio, el cuál se encuentra planteado en la estrategia nacional de seguridad, firmado en septiembre de 2025: «estados unidos primero». En este plan EEUU admite que hará todo lo necesario para impedir que China, Rusia e Irán avancen con sus políticas económicas en el hemisferio americano, por lo cual ha decidido robustecer su tecnología militar y hacer frente a todos los avances que estos países han tenido en América Latina y el Caribe. Por ello inició en el cono Sur la reroma del poder político, al igual que en Centroamérica a costa de lo que sea. En ello ha invertido incalculable recursos financieros en acciones injerencistas de diversas dimensiones por más de veinte años. Lo más reciente, la invasión militar en Venezuela con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su señora esposa, la diputada Cilia Flores.
Consumada su acción en Venezuela, movilizó su fuerza naval hacia Cuba e Irán, dejando clara sus intenciones en el Golfo de Omán y por su puesto detonando al mismo tiempo un conflicto en México (escaramuza para llamar la atención ante lo venidero).
China, Rusia e Irán son tres países claramente identificados en la estrategia nacional de seguridad de los EEUU. Las acciones en Irán no son por el petróleo, ni por las riquezas energéticas de ese país soberano, sino por el control del estrecho de Ormúz punto focal del verdadero control energético en el mundo árabe. Amén de sus intenciones de brindar a Israel la posibilidad de colocar su bandera sionista en el país persa. Así lo afirmó en agosto de 2025 Netanyahu en una entrevista en i24NEWS al referir la creación del «Gran Israel» nación que abarcaría Gaza, Jordania, Egipto y Siria; dejando abierta la posibilidad de ampliar su territorio hacia otras fronteras, como el caso de Irán.
Así que no estamos en presencia de un asunto meramente político. Aquí está de manifiesto el asunto hegemónico del imperialismo. Por su parte Trump atina su puntería en Nuestra América visibilizando su posicionamiento en el hemisferio, al mismo tiempo que con Netanyahu va intentar socabar la soberanía en Irán, como lo hicieron en Siria. ¿Mismo destino les espera a las otras dos naciones? En Groenlandia las amenazas no se han enfriado, pese a las bajas temperaturas de la zona y Rusia ha puesto sus barbas en remojo. Mientras estas potenciales amenazas se acrecentan, en Gaza continúa el exterminio de su pueblo. Palestina sangra y los niños siguen muriendo. El imperio nos ataca.