Félix Roque Rivero
Bajo el argumento de luchar contra el narcoterrorismo y expulsarlos “del Hemisferio Occidental que es parte de la vecindad de los EE.UU”, Pete Hegseth, Secretario de Guerra de USA, ha anunciado el inicio de la operación “Lanza del Sur” (Southern Spear), la cual, según lo publicado en el diario Washington Post incluye atacar objetivos específicos en territorio venezolano.
Pareciera que “la posibilidad real y latente” de una invasión a Venezuela denunciada por el profesor y Embajador Samuel Moncada en la ONU, estaría en camino de concretarse.
En los prolegómenos de su narrativa, los ideólogos del Departamento de Estado fueron preparando el terreno. Primero aplicaron un enjambre de agresiones unilaterales (más de 1.000); bloquearon financieramente a Venezuela; ofrecieron una recompensa de $50 millones por la captura del presidente Maduro al peor estilo del viejo Oeste; acusaron a Venezuela ser un país donde se siembra, se procesa y se comercializa droga hacia el mercado estadounidense. Todos esos argumentos fueron desmentidos contundentemente por Venezuela ante organismos internacionales, dejando al descubierto las mentiras de la Administración Trump.
Ante ello, los EE.UU cambiaron de táctica. Movilizaron hacia las aguas del mar Caribe una poderosa fuerza naval con los destructores USS Gravely; el USS Jason Dunham y el USS Sampson; un submarino de propulsión nuclear; vehículos anfibios equipados con armamentos sofisticados; drones de alto desarrollo y alcance. Por si todo esto fuese poco, se trajeron desde el Mediterráneo al moderno portaaviones Gerald Ford, equipado con aviones bombarderos B-52 y F-35 y unos 12.000 marines que sumados a los 8.000 que ya tenían, totalizan unos 20.000 marines en las aguas marinas, prestos a cumplir las órdenes de sus jefes del Pentágono.
Ya en acción y de manera altanera y cobarde, iniciaron los ataques y destrucción de lanchas de pescadores, asesinando hasta el momento a 80 civiles (48 en el Caribe y 31 en el océano Pacífico). Los han acusado de ser narcotraficantes sin aportar ni una sola prueba.
La operación la encabeza la Fuerza de Tarea Conjunta Lanza del Sur y el Comando Sur. El nombre de por sí evidencia la agresividad conque se proponen actuar. La operación la anuncian apenas tres días después de haber llegado al Caribe el portaaviones Gerald Ford. No escatiman los costos estos señores imperiales con tal de arremeter contra Venezuela y apoderarse de sus inmensas reservas de petróleo, gas natural, oro y minerales raros.
Ante ello, el gobierno presidido legítimamente por Nicolás Maduro ha ordenado el alistamiento y movilización general y ha propuesto, en caso de una agresión militar, pasar de la lucha pacífica, a la guerra popular prolongada. Es el mecanismo de defensa popular ante una guerra asimétrica, cruel y bárbara por parte de la Administración Trump y de la ultraderecha fascista que gobierna en ese país.
Los EE.UU -dijo Bolívar- parecen destinados por la providencia a plagar a la América de males a nombre de la libertad. Ante ello, afirmó Maduro, que los guerreristas gringos han despertado a un gigante y el presidente de Colombia Gustavo Petro señaló recientemente, ante las amenazas en su contra y de su país, que los EE.UU están despertando al Jaguar latinoamericano.
En estas tierras latinas y caribeñas se suele decir que “al mal cazador el tiro le puede salir por la culata”. El motivo de la resistencia es la indignación, afirma Stéphane Hessel en su libro “¡Indignaos!”, porque la indiferencia es la peor de las actitudes. Estas alteras maniobras belicistas, si algo ya producen es indignación en todos estos pueblos latinoamericanos amantes de La Paz. Ante estas tierras Operación Lanza del Sur, los latinoamericanos y caribeños hemos de encontrar los motivos de indignación y unirnos ¡a esta gran corriente de la historia! que condena la guerra y anhela La Paz.
Denunciamos ante los pueblos del mundo este parapeto criminal montado por los comerciantes de la guerra que luego de haber destruido a Palestina y Gaza, pretenden crear un polvorín en el Caribe y América Latina. Señor Trump, Venezuela es un país de paz y de diálogo pero, en caso de ser agredido, su pueblo va a ejercer su legítimo derecho a defenderse. Como lo afirmó el Comandante Hugo Chávez: “La mejor manera de evitar la guerra es prepararnos para ella, con toda la fuerza que podamos para advertirle al enemigo que le costaría muy caro violar la soberanía y la libertad de esta tierra sagrada”. De aquí saldrán con la lanza quebrada. Ante su “Operación Lanza del Sur”, vencerán “Las lanzas coloradas” esgrimidas por los patriotas, tal y como vencieron en la Batalla de La Victoria, como lo narra Uslar Pietri en su laureada novela.