Análisis de Inteligencia Estratégica de la Liberación
Está en pleno desarrollo una estrategia híbrida que busca vulnerar la seguridad de la nación venezolana, su eje es el avance de una gran operación de guerra psicológica no convencional, la cual está siendo ejecutada por la política exterior de los EE.UU. Están al acecho, despliegan hostilidades y pretenden ejecutar acciones contra el presidente Nicolás Maduro Moros y demás miembros políticos del gobierno bolivariano, FANB y países latinoamericanos como Nicaragua, México y Cuba.
Realizando un previo análisis comparativo de la invasión en 2003 de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein, este fue impulsado en primera instancia por una campaña de operaciones de guerra psicológica y presión geopolítica. Ahora contra Venezuela, persiste una similitud que se debe desmenuzar para esclarecer el progreso de la agresión contra el Gobierno Bolivariano y los gobiernos de izquierda; Colombia, Nicaragua y Cuba.
En el curso actual de los acontecimientos, no sé descarta la posibilidad que Estados Unidos recurra a la eliminación de líderes políticos venezolanos, táctica ya experimentada con figuras importantes en Irán, Libia e Irak.
Los pronunciamientos de países vecinos, así como las movilizaciones y despliegue militar en aguas del Caribe con la justificación de la lucha contra el narcotráfico, son indicativos que se aprestan a un momento táctico que conllevará la ejecución de acciones letales, así su primer instrumento sean una operación de ablandamiento (Psyosp).
Apreciación de la amenaza Actual
- Objetivo militar: La retórica de EE. UU. contra los líderes venezolanos es similar a la utilizada contra Soleimani, al calificar a los funcionarios como «terroristas» o «narcotraficantes».
- Centro de la gravedad la política de sanciones: Escalamiento de ataque político con presión, para alinear las acciones a la «justicia» estadounidense crean un marco legal internacional; “lawfare”, siendo un instrumento político del sistema judicial imperial en atacar o desacreditar oponentes buscando debilitar y desacreditar, generando una acción extrajudicial / supranacional, en establecer una Recompensa de 50 Millones de dólares quien capture a un presidente electo y legitimo.
- Justificación de «amenaza» a la seguridad nacional de los Estados Unidos: es un argumento flexible, están utilizando, categorías; Narco-Estado, Narco-economía y Narcotráfico en un evolutivo categórico de señalamiento a un presidente legítimo y constitucional, nueva modalidad de eliminación política de amplio espectro, como enemigo de los Estados Unidos.
- La movilización de activos militares en el Caribe aumenta la capacidad de respuesta rápida en la región, de los Estados Unidos, con actores de países miembros de la NATO/OTAN, Francia y Británico.
- Colombia objetivo geoestratégico de bases militares: La presencia de bases militares en Colombia actúa como una herramienta de disuasión y de de proyección de poder imperial.
- La posibilidad de una acción de «eliminación» de líderes: Es factible llevarla a la práctica y en este momento lo realiza con una operación quirúrgica en progreso para luego demostrar al mundo los hechos como respuesta a una amenaza del Narcotráfico a la seguridad de Estados Unidos.
La estrategia es es articular este conjunto de amenazas y llevarlas hacia un campo de acción y desestabilización interna en Venezuela a través de sanciones y operaciones psicológicas (Psyosp), manteniendo la amenaza de una acción militar, sin descartar una posible y constante evaluación para una acción inmediata, dejando un posible detonante en desarrollo.
Escenario Político de Ablandamiento Hibrido.
La operación (Psyosp) consiste, en una sistemática acción selectiva, que justique la eliminación física de personalidades políticas o líderes principales del alto mando de la revolución, con una acción similar a la utilizada contra Irán en la reciente guerra de 12 días, generando un espacio turbulento político, creando un vacío de poder y buscando provocar la desarticulación de los niveles de mando militar y de dirección del chavismo, todo esto en el marco de una táctica que busca el posicionamiento de Edmundo González o una Junta de Gobierno afín a los intereses imperiales.
La Guerra No Convencional, en desarrollo en Venezuela.
El ejercito privado de los presidentes de los Estados Unidos, en la mitad del siglo XX, desde 1948, fue siempre la Agencia Central de Inteligencia (CIA), siendo una política exterior imperial, con operaciones claramente clandestinas, ejecutando el incremento de escalamiento táctico y selectivo, de acciones quirúrgicas con patrones de MGNC 18-01 TC. Recordemos que las «acciones quirúrgicas con patrones de MGNC 18-01 TC» se refieren a una serie de tácticas y operaciones descritas en el manual de entrenamiento del Ejército de Estados Unidos, conocido como el Manual de Guerra No Convencional (MGNC), específicamente el TC-18-01 (Training Circular 18-01).
Este manual de doctrina militar, publicado en 2010, describe cómo las Fuerzas de Operaciones Especiales de EE. UU. llevan a cabo la guerra no convencional. A diferencia de un conflicto militar convencional (ejércitos enfrentándose en el campo de batalla), la guerra no convencional se centra en la desestabilización interna de un país considerado «adversario».
Con las siguiente categorías:
- Táctica de Decapitación Selectiva: Esta es una evolución de la guerra no convencional. La idea no es una invasión total, sino una acción quirúrgica de alto impacto psicológico y político. El objetivo es crear un vacío de poder instantáneo, sin el costo de una invasión completa.
- Combinación de Estrategias: La nueva estrategia combina la guerra de Quinta generación con una táctica propia de la guerra convencional. En el hecho del avance de la tecnología militar, en una operación museística no es el inicio de una invasión terrestre, sino el punto culminante de la operación psicológica, es las acciones de eliminar objetivo preciso quirúrgico.
- El Factor Psicológico: El despliegue de unidades misilísticas de alta precisión en el Caribe no es solo una preparación militar, sino una operación psicológica hibrida, en sí misma, son flotas de buques de guerra, submarino “nuclear”, son elementos de escalonamiento de presión de guerra psicológica, con la posibilidad de ser ejecutada a medidas que el orden interno de una nación se divida, fracture o desmorone, la sociedad con una patología de disociación psicótica, afectada psico-socialmente, quebrando voluntades.
Objetivo de la operación de guerra psicológica
Los nuevos conflictos desde finales del siglo XX y principios del XXI han tenido como dominio el ámbito cognoscitivo de la mente humana, atacando a la población mediante el desarrollo tecnológico. Claro está, ¿quién lo realiza? El imperialismo más grande, nefasto y decadente del planeta Tierra: el de los Estados Unidos de Norteamérica.
La psicopolítica de guerra para una invasión no convencional en Venezuela tiene como principal fundamento aislar a los principales líderes de la Revolución Bolivariana, desconectarlos del pueblo y, por medidas de seguridad, apartarlos del contacto directo con el poder popular, lo cual generaría la sensación de que se esconden o de que puedan estar preparándose para huir por miedo. La percepción es el arma que ataca psico-colectivamente la sensación sensorial de la guerra cognitiva; son patrones conductuales culturales.
Venezuela está siendo atacada, asediada y vilmente hostigada, en una amenaza inminente que cambiará el curso político y geopolítico de las naciones latinoamericanas y bolivarianas.
La función criminal e imperial contra la salud mental de la población venezolana.
En una gran operación de guerra psicológica (PSYOPS) cibernética no convencional, con el fin de generar falsas noticias para expandir el poder de ablandar (ablandamiento) a la población, acondicionar la psique colectiva, hacer que cautive y seduzca a la población, para poder afectar y lesionar las emociones psicosociales, aumentando la ansiedad y el odio político extremo, hasta aceptar una invasión extranjera al territorio nacional.
La peligrosa psicopolítica de guerra no convencional de estrategia híbrida, de función multiforme y multidimensional, logra destruir las áreas vulnerables del Estado-nación. En la población, mutila la existencia de la paz, fragmenta y desmorona el sistema político de gobierno. El arma de destrucción masiva es la actual guerra cognitiva, el nuevo modo de producción tecno-feudalismo esclavista.
La identidad política del chavismo es atacada sin piedad y sin contemplación, igualmente al sector del oposicionismo, con un escalamiento del cultivo psicopolítico, lesionando durante más de dos (02) décadas desde la llegada de la Revolución Bolivariana; enfermando a la población de una patología clínica denominada: disociación psicótica.
Es una patología que invade la conciencia sociopolítica en el cimiento del tejido social, ocasionando lesiones de conducta que afectan lo cognoscitivo del sujeto sociopolítico.
Asimismo, conlleva a un trastorno de alteración o desviación del estado normal del sujeto político, afectándolo en lo físico, mental o emocional.
En este sentido, es ocasionado por el efecto de la política de guerra psicológica bajo la ejecución del Método de Guerra No Convencional 18-01 TC, cuya primera fase contempla lo siguiente:
«La resistencia y los promotores externos realizan la preparación psicológica, para unir a la población contra el Gobierno en el poder o a la potencia de ocupación y preparan a la población para aceptar el apoyo de los EE.UU.»

Fuente: Fases del Método de Guerra No Convencional (fuente MGNC 18-01 TC, p.22).
En la actualidad, se desarrolla una fase doctrinaria de Seguridad Nacional por parte del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EE.UU., que define su política exterior. Como parte de esta estrategia, se incrementa la presión política mediante un argumento fabricado por la comunidad de inteligencia estadounidense (DEA/CIA): la falsa narrativa del «Cartel de los Soles». Este relato, peligroso y carente de fundamento, pretende vincular al presidente constitucional y legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro —quien lidera la Revolución Bolivariana—, en un ataque cognitivo masivo. Dicha estrategia constituye un feroz ataque criminal contra la salud mental y psicológica no solo del pueblo venezolano, sino también del latinoamericano.
Ante este escenario, es imperativo analizar estratégicamente el reordenamiento de nuestra región, específicamente de nuestra América Meridional, bolivariana y libertaria. La Geopolítica Bolivariana de Paz se concentra en una visión multicéntrica, que representa una negación agresiva al imperialismo decadente, pero que a su vez busca un reordenamiento en el tablero regional del continente americano.
Sin duda, tras la reunión histórica entre Trump y Putin en Alaska, la geopolítica global de los Estados Unidos impactará la geoeconomía y la geoestrategia de los países latinoamericanos. Este impacto se orienta hacia el control absoluto de la economía comercial y del poder financiero per cápita que genera el narcotráfico expansionista. Estados Unidos actúa como el verdadero cartel, utilizando como patio de cultivo a países bolivarianos afectados como Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador.
El Estado Profundo multiespectral de los EE.UU., con Donald Trump al timón, busca reconquistar terreno a favor de un Estado sionista y perverso, reafirmando su dominio prepotente sobre la geoeconomía global. Esto desarrolla hechos antagónicos contra China y Rusia, naciones que han expresado su visión a favor de un mundo multilateral, multicéntrico y multipolar.
No se debe obviar el costo político de esta influencia doctrinaria imperial, cuyo centro de gravedad y objetivo militar se concentra en Venezuela. La misión es invadir el territorio que alberga el mayor reservorio energético del mundo. Los EE.UU. desarrollan así su apetencia económica por expoliar recursos estratégicos para los intereses de su Estado Profundo.
Frente a esto, el multilateralismo impulsado por la doctrina bolivariana —iniciado especialmente por el comandante Hugo Chávez— ancló una postura que hoy nos brinda aliento y capacidad de maniobra para el desarrollo productivo y la defensa regional. Venezuela ha otorgado importancia crucial a la integración comercial en el ámbito exterior.
Debemos examinar las consecuencias de una posible amenaza de invasión a nuestra Patria. El objetivo imperial es dominar la psiquis emocional del venezolano para acondicionarlo y justificar el incremento de las fases de la Guerra No Convencional en curso. Esta guerra busca, como fin último, derrocar, asesinar o secuestrar a un presidente legítimo y constitucional, acto que sería señalado por una supuesta supremacía y corte supranacional bajo un orden divino —una suerte de iluminati— del nuevo emperador Donald Trump.
Es importante destacar que la tipología del conflicto en esta era de guerra tecnológica busca lesionar nuestra doctrina de Seguridad de la Nación. Dicha doctrina tiene como hecho principal fortalecer el desarrollo humano integral y la defensa integral de la nación en el ámbito político. El sujeto lesionado por esta Guerra No Convencional tiene la corresponsabilidad de ejercer la soberanía mediante la lucha no armada.
En este contexto, debemos librar la Guerra de Todo el Pueblo para contrarrestar el ataque cognitivo. Esta no es la visión decadente de la Guerra Fría del siglo XX; ahora hay actores políticos multiespectrales y una supervivencia del capitalismo que transita hacia un modo de producción tecno-feudal. El nuevo campo de batalla es la ciencia tecnológica: quien la domine, dominará la humanidad bajo la lógica del capital.
El capitalismo feroz y peligroso ha hecho gala de su modalidad de guerra, justificando la imposición a cañonazos y con fuego, con la sangre de los pobres del mundo, de los niños, mujeres y ancianos asesinados en el genocidio de Palestina.
La humanidad está en riesgo. La existencia hegemónica del Estado Profundo y Corporativo, que actúa como el cartel global del narcotráfico, atraviesa sus peores momentos. La destrucción del imperialismo de los EE.UU. es inevitable. El pueblo del Libertador Simón Bolívar en nuestra América Meridional hará respetar la libertad de los pueblos liberados por su espada. Los espera la peor derrota desde Vietnam: la «Guerra de todo el pueblo». Sus días están contados; ni con sus masacres como arma cognitiva, tecnológica o nuclear podrán contra la Revolución Bolivariana Continental.
* Reiner Vega es investigador-educador de INTERSABER, está formado como politólogo, magister y doctor en seguridad y defensa de la Nación.