Venezuela limita al oeste con la OTAN
Buscaremos en el presente artículo reflexionar sobre el papel de Colombia como eje de la Organización del Tratado del Atlántico Norte-OTAN en sur américa y su encuadre de agresión hacia la revolución Bolivariana. Para esto valoraremos en su justa medida la condición de asociado de la OTAN que ostenta Colombia desde el año 2017, así como la intensiva diplomacia OTAN que realizaron en el pasado tanto el presidente Juan Manuel Santos como Iván Duque, así como la postura cerítica que el actual presidente Gustavo Petro ha manifestado cuando se pregunta: «¿Qué hacemos en la Otan nosotros? ¿No llegó la hora de otra alianza militar?»(Semana,28-8-2025). Estos eventos pasados y presentes nos permiten afirmar que al oeste de Venezuela no está Colombia sino la OTAN.
En mayo de 2017 Colombia se incorpora a la OTAN en calidad de “asociado”, lo cual es un estatuto previo a la condición de “miembro”. Desde su incorporación bajo el gobierno del saliente presidente Juan Manuel Santos, y durante el actual mandato presidencial de Iván Duque, Colombia ha realizado una intensa labor de aproximación y trabajo con la OTAN.
El acercamiento OTAN-Colombia se ha venido fortaleciendo desde entonces. Del 7 al 10 de octubre de 2019, una delegación de la OTAN del Estado Mayor Internacional de la OTAN (IMS) encabezada por el Mayor General Jan Toft, Director de la División de Seguridad Cooperativa, viajó por primera vez a Colombia. La delegación militar de la OTAN realizó reuniones con los altos mandos de todas las fuerzas (Armada, ejército, Aviación) también visitó el Fuerte Tolemaida y la Base Aérea Palanquero.
Para finales de ese octubre de 2019 se da la visita del canciller de Colombia a la sede de la OTAN. En el marco de esta reunión, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó: “Nuestra asociación es buena para Colombia y buena para la OTAN”, destacó también que la asociación haya crecido constantemente.(nato.int,2020)
El entonces presidente Juan Manuel Santos activó la participación de Colombia en la OTAN en la coyuntura en que se había realizado la desmovilización de las guerrillas de las FARC-EP y el país según el acuerdo para la terminación del conflicto de la Habana, debía encaminarse a una era de paz. La intuición nos permite inferir que el objetivo se enmarcaba en la racionalidad geo militar no de Colombia sino de los Estados Unidos y su alineamiento de agresión hacia Venezuela. Veamos esto con detenimiento.
Según sus estatutos oficiales, “La OTAN es una organización internacional de carácter político y militar, cuyo objetivo es garantizar la libertad y la seguridad de sus miembros a través de medios políticos y militares. (nato.int,2020)
El elemento central de esta alianza está dado por el artículo 5 de su tratado constitutivo en Washington el 4 de abril de 1949, el cual plantea: “Las partes convienen en que un ataque armado contra una o contra varias de ellas, acaecido en Europa o en América del Norte, se considerará como un ataque dirigido contra todas ellas (…)”.(Nato.int,1949)
Teniendo en cuenta lo anterior, al ser Colombia parte de la OTAN, así sea en su condición de asociado, el juego estaba determinado en lograr bajo diversas opciones de operaciones sicológicas crear un falso positivo de ataque de Venezuela a Colombia, situación en la cual la justificación legal de involucramiento de todos los países OTAN en la “defensa” de Colombia estaba garantizada. Estados Unidos que es el eje sustantivo de la OTAN, tendría no solo el marco de justificación que le permitiría saltarse las resoluciones del consejo de seguridad de la ONU y el control del congreso norte americano, sino una distribución de costos financieros y políticos entre todos los demás miemmbros de la OTAN, que no son más que la vagatela colonial y miltiarista europea.
El orden de poder y su vínculo con EEUU
En este diseño estratégico vemos la continuidad en la política militarista de Colombia y su intensión de agresión a Venezuela por parte de las dos fracciones oligárquicas (Globalista y paleoconservadora) , sin importar la figura presidencial del momento, pues el orden de poder profundo no cambia en absoluto, así la forma de gobierno sea la de un progresista como Petro. Tanto la globalista representada en su momento por Juan Manuel Santos, como la fracción paramilitar terrateniente paleoconservadora, en cabeza de Iván Duque y su ventrílocuo Álvaro Uribe, son quienes vinculan a Colombia a la OTAN y luego profundizan la relación con la OTAN; su dirección no era, ni es otra que la destrucción de la Revolución Bolivariana. No podría ser de otra manera dado que, en política internacional y nacional, la élite colombiana es tributaria muda de las decisiones de EEUU.
El orden de poder dominante en Colombia fue incubado a lo largo de todo el siglo XX por EEUU a partir de las cuotas de mercado que daba a su primaria economía. Colombia es el país de América Latina a lo largo el siglo XX con más bajo nivel de inserción internacional (Greco,2020), la cual se dio de manera limitada a partir de la exportación de café y petróleo.
La condición primario exportadora de Colombia tuvo en el café su producto central de exportación durante todo el siglo XX y a Estados Unidos como el mercado del 90% de su exportación, igual con sus otros productos como petróleo o banano. Dramáticamente Colombia se amarró en el transcurrir de ese siglo a EEUU, las crisis del país del norte o sus cierres unilaterales de cuotas de compra siempre significaron y significan profundas crisis en Colombia.
A la subordinación económica le ha sido colateral el servilismo político, en toda la extensión y profundidad de la frase, Colombia ha sido y es “el perrito faldero de los Estados Unidos”, llegando a ser el Israel de América, en el sentido de ser un enclave político y militar del imperialismo para actuar en cualquier aventura de agresión que éste le indique. Así lo demuestra la participación colombiana en Corea (1951-53) o el Sinaí (1981); o a principios del siglo XX la nula reacción contra la invasión y robo de Panamá por parte de Estados Unidos en 1900, sobre este evento el presidente José Manuel Marroquín al entregar el gobierno en el año 1904, dijo la pérfida frase: “Yo no sé por qué se alteran con lo de Panamá, si yo recibí un país y les devolví dos”.
• Elaboración del plan: 1999
• Aprobación en el congreso de EEUU: 2000-2001
• Presupuesto anual: 9 mil millones de dólares
• Presupuesto colombiano adicional: 4,9% del PIB
Esta condición de alineamiento existencial con las decisiones estratégicas de Estados Unidos tuvo su momento cumbre en el desarrollo del Plan Colombia, el cual estuvo orientado a la destrucción político y militar de la resistencia insurgente colombiana. Este plan fue elaborado desde 1999 en el gobierno de Andrés Pastrana, durante el año 2.000 y 2.001 se realiza la aprobación en el congreso de EEUU de 9 mil millones de dólares anuales para este plan, a su vez, Colombia asigna el 4,9% del pib en presupuesto adicional para esta aventura sanguinaria, se ejecutó la reingeniería militar del ejército colombiano, fundamentalmente en inteligencia electrónica y aviación de tareas contrainsurgentes. El Plan Colombia despliga sus operaciones en el 2002 al asumir la presidencia Álvaro Uribe Vélez quien declara la guerra total a las entonces insurgentes FARC-EP.
El Plan Colombia no solo transformó las fuerzas militares en número (De 150.000 a 450.000 efectivos) y capacidad de combate, sino que permitió que la oficialidad militar norte americana ganara el comando y control de las Fuerzas Militares Colombianas de manera directa. En todos los ámbitos de desempeño, desde inteligencia, ciberdefensa, guerra electrónica, movilidad estratégica y táctica, control del espacio terrestre, control del espacio aéreo, control del espacio marítimo y fluvial, y fuerzas especiales, la presencia de oficiales de Estados Unidos estuvo y siguen estando al mando, claro, bajo el eufemismo de cooperación militar.
La evidencia de la presencia de tropas de Estados Unidos en los diversos teatros de operaciones, se hizo pública en el año 2013 cuando la prensa norte americana publica un informe detallado de la presencia de EEUU en tareas de inteligencia con la implicación de la CIA en terreno, así como la participación de oficiales en los diversos operativos del Plan Colombiia que dieron muerte a los principales comandantes de las FARC-EP.( washington post,2013)
Durante los años de confrontación militar, Estados Unidos no tuvo bases militares permanentes en Colombia, sin embargo, en el 2009 el gobierno colombiano firma un convenio con Estados Unidos para permitir la presencia permanente de tropas y la utilización de las bases colombianas de Palanquero, Apiay, Bahía Málaga, Tolemaida, Malambo, Larandia y Cartagena.
La reacción de la oposición política con una demanda ante la corte constitucional frena esta iniciativa, dado que cualquier presencia de tropas extrajeras debía ser autorizada por el congreso de la república. La corte constitucional ordena que este convenio sea revisado por el congreso, sin embargo, el entonces ministro de defensa, Juan Manuel Santos y el presidente Álvaro Uribe Vélez no lo presentan y deciden activar mecanismos informales de presencia de Estados Unidos apoyados en anteriores convenios de asistencia militar, desde este marco se realiza una reorganización y reconstrucción de las diversas bases aéreas, fluviales y de infantería para tener los estándares y condiciones necesarias para que la aviacion, marina y tecnología de Estados Unidos, pueda ser acoplada masivamente en un momento de despligue estratégico de fuerzas. Diversos analistas afirman cándidamente que no hay 5 o 9 bases militares de Estados Unidos en Colombia, tienen razón, son todas las bases militares colombianas las que están en alineación estratégica y bajo la supervisión directa de Estados Unidos.
Toda la presencia de la oficialidad de Estados Unidos en las operaciones de mando y control de las fuerzas militares colombianas se ha hecho bajo el artificio de la asistencia técnico militar, durante todo el tiempo de implementación del Plan Colombia (2002-2012), hasta hoy 2025, la presencia de oficiales de Estados Unidos asciende a más de 1.000 unidades, sin contar los más de 3.000 agentes de inteligencia de la CIA desplegados en todo el territorio colombiano con énfasis en la frontera con Venezuela.
En coherencia con todo lo anterior, es público y notorio que Estados Unidos no desiste en concretar una presencia directa de acción y reacción militar en Colombia direccionado hacia Venezuela, en junio del año 2021, el gobierno colombiano intentó firmar un nuevo convenio que autorizaba la presencia de una brigada de 800 unidades de fuerzas especiales de EEUU. La oposición política y su activo debate en el congreso frenaron la iniciativa.
La obsesión de EEUU por consolidar un marco de presencia total en Colombia travestida como OTAN no terminará. Desde la perspectiva de Estados Unidos al Este de Colombia está Rusia y China, esto define y definirá un curso de acción en el marco de su nueva estrategia de defensa nacional (defense.gov,2018)), la cual tiene como elementos centrales según este documento: «Restaurar la ventaja competitiva de Estados Unidos impidiendo que sus rivales mundiales Rusia y China desafíen a Estados Unidos y a nuestros aliados. Evitar que esos rivales desequilibren el actual orden internacional.»
Esta consideración, más la apreciación inicial en la que afirmamos que al oeste de Venezuela está la OTAN, no Colombia, nos permite valorar la extensa frontera colombo-venezolana como un teatro geo militar de la misma importancia y magnitud que la el este de Ucrania, del Estrecho de Málaca, El mar de la China, El estrecho de Ormuz o el medio oriente. Todo esto tendrá implicaciones decisivas para la paz de nuestra región.