Por Franklin González*
“Ni pueblos ni hombres respetan a quien no se hace respetar. Cuando se vive en un pueblo que por tradición nos desdeña y codicia, que en sus periódicos y discursos nos trata con desdén o con lástima, que nos ve como presa codiciable y segura, y nos desprecia hasta el punto de no creer necesario el disimulo, es deber de decoro y de seguridad mostrar que no se le teme, y que se le conoce”. – José Martí
El retorno de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos devolvió la iniciativa a la ultraderecha política norteamericana, disputando su liderazgo en un mundo muy complejo y construyendo nuevos pretextos para mantener su hegemonía sobre América Latina y El Caribe.
Una de las principales acciones que ha emprendido el gobierno norteamericano fue una orden emitida por Trump, sin aprobación del Congreso, para que unidades militares estadounidenses ingresen en territorio extranjero, bajo el pretexto de combatir a los cárteles del narcotráfico.
El último episodio de esta escalada es el avance de tropas sobre el mar Caribe, con acciones como el supuesto disparo de un misil norteamericano contra una lancha con once tripulantes, o la intercepción y secuestro por ocho horas de una embarcación pesquera venezolana por parte de un grupo de Marines fuertemente armados.
El motivo central detrás de estas acciones no es el combate a los cárteles ni la recuperación de la «democracia» en Venezuela, sino volver a contar con un gobierno amigo que permita acceder al petróleo del país caribeño.
Según El New York Times, el gobierno de Donald Trump sigue evaluando acciones militares contra Venezuela con el pretexto de su guerra contra las drogas, pero detrás del escenario -sin gran esfuerzo para ocultarlo- un grupo de sus secretarios y asesores están promoviendo acciones para generar un cambio de régimen en Caracas.
El New York Times, reportó que algunos dentro del gobierno de Trump, encabezados por el secretario de Estado Marco Rubio, el asesor presidencial Stephen Miller, y el jefe de la CIA John Ratcliffe, están intensificando su esfuerzo para llevar a cabo un cambio de régimen en Venezuela.
“El ejército estadunidense ha estado planeando posibles operaciones militares dirigidas contra sospechosos de narcotráfico en la propia Venezuela como fase siguiente, aunque la Casa Blanca aún no ha aprobado esa medida”, informaron funcionarios de Casa Blanca al Times. Según esto, la idea es ampliar una campaña ofensiva escalando la presión militar para intentar forzar la salida de Nicolás Maduro, a quien Rubio ha acusado de encabezar la exportación de drogas y por lo tanto representa “una amenaza inminente” a Estados Unidos.
El presidente Trump está desplegando más peso militar y económico estadunidense que cualquier otro líder estadunidense desde Ronald Reagan”, afirma el Wall Street Journal. Michael Shifter, el veterano analista del Diálogo Interamericano, afirma que “no hemos visto a un presidente estadunidense tan descarado y tan agresivo como Trump en América Latina”. Su mentalidad es que la región es el patio trasero de Estados Unidos y su prerrogativa, en nombre de proteger a la patria y elevar lo de ‘América Primero’.
Mientras tanto, Venezuela no está sola.
En ese sentido, debe destacarse que ministros de 19 países miembros del Grupo de Amigos de la Carta de las Naciones Unidas mostraron su respaldo al pueblo venezolano ante las amenazas de Estados Unidos. En la Séptima Reunión Ministerial, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, condenó el despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, señalando que pone en riesgo la paz y viola tanto la Carta de la ONU como el derecho internacional, constituyendo una amenaza directa a Venezuela.
El ministro de Relaciones Exteriores de Belarús, Maxim Vladimirovich Ryzhenkov, destacó la falta de diálogo y el uso de la fuerza excesiva, llamando a la comunidad internacional a comprender la situación actual tanto en Palestina como en Venezuela.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, expresó su solidaridad con Venezuela en su lucha contra las sanciones unilaterales y enfatizó la necesidad de contrarrestar estas medidas en el ámbito internacional.
Abdoulaye Diop, ministro de Asuntos Exteriores de Mali, elogió el liderazgo de Venezuela en el Grupo de Amigos y su capacidad para lograr avances significativos en la defensa de la Carta de la ONU.
Osman Saleh Mohammed, canciller de Eritrea, subrayó la importancia de establecer un orden justo y pidió a los Estados miembros que fortalezcan los principios de igualdad y no injerencia en asuntos internos.
El ministro de Relaciones Exteriores de la Federación rusa, Serguéi Lavrov, durante su participación en la Octogésima Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, expresó su solidaridad con Venezuela ante las sanciones, las agresiones externas y las amenazas a las que está siendo sometida.
«Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano ante la presión y las amenazas de sanciones externas. Abogamos por la preservación de América Latina y el Caribe como una zona de paz y cooperación»
En torno al abordaje militar del Caribe por parte de Estados Unidos, manifiesto, además, que «esto es un ejemplo flagrante de cómo se vulnera la soberanía y se interviene en los asuntos internos de una nación».
El gobierno chino expresó su total respaldo y apoyo a Venezuela a la vez que rechazó a la injerencia y acciones de Estados Unidos en los asuntos internos del país suramericano.
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Mao Ning indicó que Beijing rechaza “el uso de la fuerza o la amenaza de la misma en las relaciones internacionales y nos oponemos a la intromisión en los asuntos internos de Venezuela desde fuera, sea cual sea el pretexto”.
Para la vocera de la cancillería china, las acciones de EE.UU. violan la soberanía de otros países y amenazan la paz regional.
Además, afirmó que Beijing «se opone a cualquier acción que viole los propósitos y principios de la Carta de la ONU o infrinja la soberanía y seguridad de otros países».
La diplomática china instó a Washington a «hacer más cosas que contribuyan a la paz y la seguridad en América Latina y el Caribe» en lugar de medidas militares que, según denuncian varios líderes regionales, ponen en riesgo la estabilidad de la zona.
Y los líderes de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), llamaron a la unión latinoamericana y caribeña ante las amenazas de EE.UU., nación a la que acusaron de llevar a cabo un «despliegue militar» en «aguas del Caribe”.
Además de rechazar el despliegue militar de EE. UU. en el Caribe, exigieron el cese inmediato de las amenazas a los países de la región. Hicieron un llamado a la unión regional y apoyo a Venezuela.
Así que Venezuela tiene apoyo.
*Sociólogo. Doctor en Ciencias Sociales. Profesor Titular jubilado, ex director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV, Con dos postdoctorados. Profesor del Instituto de Altos Estudios Diplomático “Pedro Gual” del Ministerio del Poder Popular para la Relaciones Exteriores.Profesor del Instituto de Investigación y Postgrado de la Escuela Nacional de la Magistratura. Fue Embajador en Polonia, Uruguay y Grecia. Miembro editorial de la RevistaAmerika Latina y el Karibe. Director de Publicaciones de Intersaber y analista nacional e internacional.